El entrañable Carles Gaig cumple 60 años (Barcelona)

 

20/04/2008

60 años no se cumplen todos los días, y menos cuando se trata de una persona como Carles Gaig. Sencillo, entrañable, amigo de sus amigos, genial…un referente del panorama gastronómico de Catalunya. Para celebrarlo se organizó un fiesta sorpresa en el espacio The Garden del Hotel Juan Carlos I que congregó a 220 invitados.

Carles Gaig no sabía nada de la celebración. Su esposa, Fina Navarro, fue la perfecta cómplice para hacer creer a Carles que estaban invitados a la presentación de unos nuevos tipos de pan de Josep Maria Freixa. Los invitados estaban citados a las 19:45h, a medida que iban llegando se les hacía firmar en un delantal diseñado para la ocasión y se les entregaba una careta con la fotografía del prolífico cocinero. Carles, Fina y su hija pequeña llegaron a las 20:30h y las chicas de grup gsr les esperaban en la entrada para dar rápidamente la consigna de que todo el mundo se colocara la careta y que se cerraran las luces de la carpa. Estupefacción, sorpresa y muchas lágrimas salieron del rostro visiblemente emocionado de Carles Gaig. Acto seguido, miles de flashes iluminaron la sala y todo el mundo quería ser el primero en felicitarlo.

Entre los asistentes había muchos amigos de la familia y personajes refutados del mundo de la gastronomía. Nando Jubany, Carme Ruscalleda, Juli Soler, Joan y Josep Roca, Ramón Freixa, Carles Abellán, Leap Ly, Agustí Torelló, Josep Monje, May Hofmann, Javier de las Muelas, Jean Louis Neichel o Jean-Luc Figueras fueron unas de las caras más conocidas. La comida fue a cargo de Casa Pepe (butifarras de sabores diferentes, quesos, jamón...), y del inconfundible toque de Carpier. Quim Vila (Vila Viniteca) abasteció las mesas con grandes vinos y el yerno de Carles Gaig llevó el cava, proveniente de las bodegas de su familia. Para amenizar este gran menú, Dry Martini se ocupó de la coctelería. Josep Armenteros creó un imponente pastel que estuvo a la altura del acontecimiento. Las luces se volvieron a apagar para dar paso a una emocionante entrada que incluía una última sorpresa: María, la hija de Carles y Fina, estaba sentada en el centro del gigante pastel.

Posteriormente llegó el turno de la fiesta propiamente dicha: la música y la sala de baile. La orquesta del carismático Miquel Planas hizo mover el esqueleto a todo el mundo y hasta los más atrevidos, entre ellos Carles Gaig, subieron al escenario para improvisar algunas canciones con coreografía incluida. Mientras tanto, un mago rondaba por la sala encaramando al público con trucos insólitos. Una orquesta de Rocabilly cogió el relevo de Miquel Planas y, finalmente, Fede Sardà se hizo con los discos para acabar de dar ritmo a la celebración.

Moltes felicitats Carles! 
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